¿Qué es una especie? (I): El concepto de especie

¿Qué es una especie? (I): El concepto de especie

La RAE define a una especie como “Bot. y Zool. Cada uno de los grupos en que se dividen los géneros y que se componen de individuos que, además de los caracteres genéricos, tienen en común otros caracteres por los cuales se asemejan entre sí y se distinguen de los de las demás especies”. Vamos, que no deja nada claro excepto el criterio de la semejanza y que constituye una unidad de la taxonomía. De hecho, la especie es la unidad básica de la clasificación biológica.

 

El concepto taxonómico de especie:

Species plantarum
Species plantarum

Linneo sentó las bases de la actual clasificación biológica y propuso un nuevo sistema de nomenclatura, llamado sistema binomial o sistema de nomenclatura binomial. De esta forma, el nombre científico de las especies pasaba de ser una frase completa a estar constituido por dos palabras: la primera, con mayúscula, hace referencia al género, el rango taxonómico superior en el que se agrupan las distintas especies, y la segunda palabra, en minúscula, es el epíteto específico, y es la que diferencia las distintas especies agrupadas en un mismo género. Este sistema no deja de ser análogo al de nombres y apellidos, aunque invertidos.

Imaginemos a un hombre llamado Fulanito Pérez, que tiene dos hijos: Menganito Pérez y Zutanito Pérez. Los tres tienen el mismo apellido (Pérez), que sería el equivalente al género, pero podemos distinguirlos entre sí por su nombre completo (la especie). De esta forma la encina (Quercus ilex) y el roble (Quercus robur) comparten el mismo género (Quercus), lo que indica su parentesco taxonómico, pero son especies distintas que podemos diferenciar por su nombre científico completo.

Pero seguimos sin saber qué es una especie. La explicación anterior hace referencia a un concepto taxonómico, dentro de la clasificación biológica. Pero, ¿realmente existen las especies en un sentido biológico? ¿Qué caracteres tenemos que tener en cuenta para decidir cuándo dos individuos se parecen lo suficiente entre sí como para constituir una especie? ¿Cuándo difieren lo bastante como para ser especies distintas? Todas estas preguntas han sido, y siguen siendo, objeto de debate entre la comunidad científica.

 

Nominalismo vs esencialismo:

A lo largo de los siglos, la principal polémica se ha centrado en si las especies son entidades reales, en un sentido biológico, o son una mera creación humana.

La escuela esencialista, que comienza con Aristóteles y compartida por Linneo, defiende la existencia de las especies, las cuales poseen atributos objetivos que permiten su delimitación. La idea general es que debe existir algo que todas las especies, y únicamente ellas, comparten. El creacionismo imperante antes del darwinismo suponía que las especies fueron creadas de tal forma que tanto ellas, como sus propiedades esenciales, son inalterables.

El nominalismo, que surge en el siglo XIV y cuenta con Guillermo de Ockham como su máximo exponente, defiende que las especies son fruto de nuestra razón y el concepto de especie se utiliza solo con el fin de agrupar a los seres vivos por su parecido y darles un nombre. En pocas palabras, el nominalismo no reconoce a las especies como entidades reales, sólo existen los organismos individuales.

En el siglo XIX, con la publicación de “El origen de las especies” por Charles Darwin,

Pinzones de Darwin
Pinzones de Darwin. Ejemplo de aislamiento reproductivo.

se añade una nueva dimensión al problema: las especies evolucionan y cambian. El concepto aristotélico-linneano fue gradualmente reemplazado por una concepción evolutiva basada en la selección natural y en el aislamiento reproductivo. Para los taxónomos evolutivos las especies son entidades reales de la naturaleza y constituyen unidades de evolución. A partir de la década de 1980 se afianzó la postura evolucionista, junto con el enfoque filogenético de la clasificación.

 

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